Cualquiera sea el objeto de análisis, las tres fases de cada procedimiento analítico son el estudio, la caracterización y el diagnóstico. Si no nos concentramos en las dos primeras fases, el diagnóstico puede ser errado, subjetivo o fantasioso. A los diagnósticos los llamamos, por lo general, tesis, pues un diagnóstico, al ser hecho sobre un plano temporal, está sujeto a crítica y, por ende, a revisiones. Todo diagnóstico, aunque su objeto sea una piedra -sobre todo cuando es formulado sobre una realidad sometida a movimiento perpetuo- es necesariamente provisorio. Solo los idiotas no cambian de opinión es una frase que, no por repetida, deja de ser cierta. ¿ Trump revolucionario? Escribo estas líneas después de haber leído un sugestivo artículo de la historiadora Anne Applebaum en donde el gobierno de Trump es entendido como el inicio de una revolución. Importante era decirlo. Hasta hace poco, no olvidemos, la palabra revolución formaba parte del patrimonio exclusivo de “las izq...
No hay día en que la aurora no nos sorprenda con un nuevo anuncio de Trump. Desde que asumió su gobierno el mundo parece estar convulsionado, y esa sensación de que nada es y será hoy como ayer, parece ser dominante. Trump está loco, es lo primero que ati nan muchos a decir. No obstante, aún si fuera cierto, debemos convenir que hasta la locura tiene una lógica, una que no siendo la de quienes no nos creemos locos, no deja de ser una lógica, y a la que hay que entender de alguna manera lógica . Pero lógico: es difícil. Un día anuncia aranceles a lo largo y ancho del mundo; otro día avisa que quiere integrar Groenlandia en los Estados Unidos; otro, que va a desn acionalizar el Canal de Panamá; otro, se pelea con su hermano natural, Canadá, y al día siguiente envía a un comisionado a conversar con Maduro al que dice desconocer como presidente pero a quien e...
Se ha dicho tantas veces: las crisis no son siempre negativas. Cada crisis ofrece la posibilidad de su superación. Cierto, hasta ahora no ha existido una crisis eterna. En consecuencias, cada crisis podría ser entendida como un estado intermedio entre dos periodos de no crisis, esto es, de lo que suponemos es la normalidad. Lo podemos experimentar analizando lo que han sido nuestras propias vidas. No hay nadie o casi nadie, creo yo, que no haya pasado por una o algunas crisis. Así podemos comprender por qué cada crisis está asociada con una pérdida. Si perdemos a alguien o a algo importante, solemos caer en periodos de crisis, a los que también llamamos duelos, pues duelen. Salimos de la crisis entonces cuando encontramos un objeto de sustitución al objeto perdido. De ahí que, para decirlo con Proust, hay periodos en los que nos pasamos "buscando el tiempo perdido", tratando de encontrar lo que se nos fue y no volverá. Esos son periodos de crisis. Hay periodos intermedios...
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