Cualquiera sea el objeto de análisis, las tres fases de cada procedimiento analítico son el estudio, la caracterización y el diagnóstico. Si no nos concentramos en las dos primeras fases, el diagnóstico puede ser errado, subjetivo o fantasioso. A los diagnósticos los llamamos, por lo general, tesis, pues un diagnóstico, al ser hecho sobre un plano temporal, está sujeto a crítica y, por ende, a revisiones. Todo diagnóstico, aunque su objeto sea una piedra -sobre todo cuando es formulado sobre una realidad sometida a movimiento perpetuo- es necesariamente provisorio. Solo los idiotas no cambian de opinión es una frase que, no por repetida, deja de ser cierta. ¿ Trump revolucionario? Escribo estas líneas después de haber leído un sugestivo artículo de la historiadora Anne Applebaum en donde el gobierno de Trump es entendido como el inicio de una revolución. Importante era decirlo. Hasta hace poco, no olvidemos, la palabra revolución formaba parte del patrimonio exclusivo de “las izq...
Se ha dicho tantas veces: las crisis no son siempre negativas. Cada crisis ofrece la posibilidad de su superación. Cierto, hasta ahora no ha existido una crisis eterna. En consecuencias, cada crisis podría ser entendida como un estado intermedio entre dos periodos de no crisis, esto es, de lo que suponemos es la normalidad. Lo podemos experimentar analizando lo que han sido nuestras propias vidas. No hay nadie o casi nadie, creo yo, que no haya pasado por una o algunas crisis. Así podemos comprender por qué cada crisis está asociada con una pérdida. Si perdemos a alguien o a algo importante, solemos caer en periodos de crisis, a los que también llamamos duelos, pues duelen. Salimos de la crisis entonces cuando encontramos un objeto de sustitución al objeto perdido. De ahí que, para decirlo con Proust, hay periodos en los que nos pasamos "buscando el tiempo perdido", tratando de encontrar lo que se nos fue y no volverá. Esos son periodos de crisis. Hay periodos intermedios...
Importa precisar: caos y orden no son dos conceptos antagónicos; solo dos percepciones subjetivas de la realidad objetiva . Desde el punto de vista geopolítico, después del orden que prevalecía desde fines de la segunda guerra mundial, o para ser más exactos: desde la Conferencia de Yalta (1945), con el advenimiento del gobierno de EE UU en plena conexión con el del dictador ruso Vladimir Putin, hemos entrado, según muchos observadores, a un periodo dominado por el caos. Sin embargo, para los dos personajes, lo más probable es que estemos entrando a un nuevo orden mundial, uno regido por los imperios militar y económicos más poderosos del planeta, a saber: China, Rusia y los Estados Unidos. Eso querría decir que tanto el orden como el caos dependen de percepciones subjetivas de los sujetos del poder y de los del no-poder. Para los primeros, los sujetos del poder, el mundo se está reordenando y, por lo mismo, la legislación internacional que regía el orden anterior ha perdid...
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